No he podido sucumbir a la terrible sacudida que supone haber visto este peliculon. Me he puesto a investigar y he aqui los resultados.. Publicado en octubre para "Version eñe"

Wednesday, October 01, 2003

THE HUNTED DEER HUNTER
(o EL CAZADOR CAZADO)


AVISO: LA OBJETIVIDAD NO REGIRÁ EL TEMPO DE ESTE ARTÍCULO.


No todas las películas merecen esta denominación; ésta en particular no solo lo merece, sino que ensalza, enorgullece el término: lo eleva a las mismas cumbres donde fue filmada y hace que nos mire, petulante, desde arriba. Quien concluya su visionado podrá intuir el eco abisal de una risa. Y es que “El Cazador” se ríe de nosotros, nos increpa a buscarle un sentido a esta experiencia tan bella, tan tremenda a un tiempo… Queda, grabada a fuego, en un recoveco del alma… Y es irreversible.

Un niño, en ocasiones, se topa con imágenes que no es capaz de desentrañar; esto nos ha ocurrido a todos... Los niños, que no son estúpidos, ejercen de pitonisos de sus propias vidas: la niña que fui se comprometió a esperar, crecer y poder así ejercer su derecho de diseccionar este filme con el instrumental adecuado, que solo se adquiere a través de un complejo proceso de maduración. Necesitaba comprender algo que ya presentía. Hoy, pasados muchos años, la niña (que es ya mujer) sigue sin conseguirlo de todo. Esto es una confesión, una penitencia y un regalo. No me deis las gracias. Aceptadlo.

1978


A mediados de los 70, Estados Unidos abandonaba Saigon después de un prolongado y desmoralizante conflicto en el que muchos olvidaron porqué estaban luchando. “El Cazador” (1978) es la primera película comercial importante que se atrevió a husmear en la empantanada temática de Vietnam. Junto con “El Regreso”, estrenada ese mismo año, abandonó la uni-perspectiva nacionalista y osó posicionarse en el lado más pesimista (y más realista, por otro lado) de lo que fue todo aquello. En 1979, un sorprendente Coppola estrena “Apocalypse Now” y el género bélico se impone en las carteleras de todo el mundo.

SINAPSIS


Imaginemos a tres jovencísimos amigos. Imaginemos Clairton, un pueblo americano de origen eslavo y corte ultra-conservador. Nick, Michael y Steve viven sedados en una dulce rutina de trabajo, cervezas y excursiones de caza. Su felicidad, conformista e inconsciente, se encuentra entre esas montañas. Cuando son enviados a Vietnam, algo en la incoherencia de la guerra cambia sus vidas para siempre…Imaginemos a esos tres amigos, obligados a jugar a la ruleta rusa unos con otros; las inocentes apuestas de antaño en el pueblo se tornan, de pronto, en billetes teñidos de sangre. Todos olvidan algo allí, en la selva: esta es la historia de cómo intentan recuperarlo. Si tienen éxito o no… Esa es otra historia.

TRES HOMBRES Y UN DESTINO

1. Nick (Christopher Walken).- Nicky es sensible, delicado e idealista. Ama los árboles, las montañas y a Linda (Meryl Streep). Pretende casarse con ella, cuando regrese de la guerra. Su vida transcurre tranquila con Mike, su mejor amigo, en una caravana. Trabaja en la fábrica y media en todos los conflictos, quizás porque sabe que no sobreviviría a uno que durara lo suficiente. Quienes hayáis visto la película sabréis que esto se confirma, más adelante, durante su visionado. Nick obliga a Mike a prometerle que, pase lo que pase, le traerá de vuelta a casa…

Christopher Walken recibiría el Oscar al mejor actor secundario por esta interpretación: pocas veces se ha encarnado mejor el trauma de un veterano de guerra (un año antes, el actor había sorprendido a todos como el hermano paranoico con tendencias suicidas de “Annie Hall”). Para preparar el papel de Nicky, su consagración definitiva, retomó la experiencia infantil de ser enviado a un campamento para poder así perfilar el terrible conflicto que atraviesa hacia la mitad del filme. Consiguió su aspecto enloquecido y hueco a base de una estricta dieta de arroz y plátanos... La secuencia en la que un Mike temerario se bate en duelo con un camión sería más apreciada si todo el mundo supiera que W. tiene verdadera fobia a ir deprisa en los coches. Su semblante anguloso y su mirada vacía, encañonándose un revólver a la sien, es ya un icono cinematográfico. No deja de ponernos los pelos de punta el sólo recrearlo.

2. Michael (Robert de Niro).- Mike es el cazador cazado, un fanático del control: percibe que algo oscuro se esconde en él y no quiere, bajo ningún concepto, que salga a la luz. Solo es espontáneo cuando está ebrio y ama la caza casi tanto como su soledad. Es un buen tipo, pero se tiene miedo. Jamás pierde. Su extremismo adormecido -sedado por él mismo- se materializa por fin, desbordándonos, en la más que impactante secuencia de la ruleta rusa. Es entonces cuando conoces a Mike Vromsky… Y cuando te apiadas de él. Lo que hace posible que sobreviva a Nam es precisamente su pericia para la caza: Michael salva a sus amigos, pero no hay victoria final. Por primera vez, ha perdido… Todos lo han hecho. Su identidad se tambalea porque es un hombre impermeable pero destruido por dentro.

El actor neoyorquino manifestó en reiteradas ocasiones su rechazo a la guerra. En 1978 compitió con John Voight (“El Regreso”) por la estatuilla al mejor actor: también perdió... o ganó, puesto que es bien conocido que ésta es una de las mejores interpretaciones del cine americano de todos los tiempos. Para estudiar su personaje, Bobby viajó a dos parajes de características similares a Clairton; visitó los lugares donde bebían los trabajadores, mantuvo conversaciones con ellos entre partidas de billar, estudió sus actitudes, sus gestos (es extraño que su meticulosidad no le llevara a trabajar en ninguno de los hornos)... El actor fue presentado a sus nuevos amigos como “Bob” y, sorprendentemente, nadie le reconoció. Llegó a cambiar su permiso de conducir por uno de Pennsylvania y se hizo con una licencia de armas del estado para llevarlo consigo durante las secuencias de caza. Durante el rodaje, Robert sugirió utilizar una bala real para las escenas de la ruleta rusa, ante un equipo asombrado. Es bien sabido su obsesión por alcanzar las más altas cotas de realismo en sus personajes; acerca de su trabajo en “El Cazador”, de Niro se ha mostrado atípicamente orgulloso: “mi papel en esta película es la mejor interpretación que he hecho jamás”.

3. Steve (John Cazale).- Stevie es un niño atrapado en un cuerpo de adulto. Va a casarse con Angela, una mujer embarazada (con la que nunca ha llegado hasta el final) y a la que cree amar. Tierno, infantil y dependiente, ha crecido bajo el yugo de una madre sobre-protectora sin libertad para decidir por si mismo. La trama le obligará a asimilar lo inimaginable…

Debido a un cáncer de huesos, Cazale estaba muy débil cuando el rodaje comenzó; por esta razón, sus escenas se rodaron primero. El director supo desde el principio que John se moría; los estudios no. Cuando lo descubrieron, quisieron reemplazar a Cazale pero Meryl Streep, que por entonces era su pareja sentimental, amenazó con dejar el rodaje. Se iban a casar. Ella cuidó de el durante el film, pero el murió poco después del estreno. La actriz se casó en septiembre del mismo año. Robert De Niro, por su parte, ha comentado que la escena donde Mike visita a Steve en el hospital ha sido la más emotiva de su carrera como actor, precisamente por el macabro paralelismo entre la situación recreada y la aplastante realidad.
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+Un destino: Michael Cimino. De origen ítalo-americano, nace en NY el 16 de noviembre de 1943. Estudió arquitectura y arte dramático. Posteriormente, filmó anuncios y documentales. Cimino escribe guiones hasta que Clint Eastwood le da la oportunidad de dirigir el thriller “Un botín de 500,000 dólares”. Pero su gran éxito llegaría con “El Cazador”, su segunda película, que dirige a la edad de 37 años… Gracias a ella fue aclamado como uno de los grandes directores americanos, entre los que ya figuraban Coppola o Scorsese. Cimino define esta película como “una representación visual de cómo los hombres se vuelan la cabeza a cambio de dinero mientras las naciones se suicidan en la guerra”.
La carrera de Cimino, sorprendentemente, cae en picado gracias a "La Puerta al Cielo", filme que prácticamente bancarrota a United Artists.

TRIVIA

Todas las escenas de la película se rodaron en localizaciones. La única vez que falsearon la realidad fue para filmar las gélidas secuencias invernales en un verano particularmente caluroso… Los actores estuvieron a punto de asfixiarse con sus ropas de invierno.

Para la secuencia de la boda de Steven, Cimino contrató al coro completo de la iglesia local. Sus miembros tuvieron que repetir los himnos entre 50 y 60 veces. En una escena de baile, cuando el director gritó “corten” y paró el rodaje los animados extras llegaron a abuchearle.

Las bofetadas que los actores intercambian en la ruleta rusa son 100% reales. Los actores se excitaron mucho, lo que añadió una incalculable vividez al resultado final. Tanto éstos como el resto del equipo durmieron en el suelo de la caseta donde se rodaron las escenas de la ruleta rusa en Saigón.

Con el fin de potenciar el realismo del filme, De Niro y John Savage prescindieron de sus respectivos dobles en la escena desde donde saltan del helicóptero. Los patines se engancharon debajo del cable del puente mientras De Niro y Savage colgaban de ellos, así que se dejaron caer. Estuvieron a punto de matarse…Cuando salieron a la superficie, pensaban que la máquina se les caería encima. Tuvieron que repetir la escena 15 veces.

Michael Cimino convenció a Chris Walken para que le escupiera a Robert de Niro, sin el conocimiento de éste, en la escena final de la ruleta. Fue totalmente improvisado… De Niro, que se quedó muy sorprendido, estaba tan enfadado que casi abandona el set.

Pierre Segui, el actor que encarna al “El Francés” (corredor de apuestas), perdió a un amigo en la vida real por un juego de ruleta rusa. Las muertes de aprox. 28 personas víctimas de este mortífero juego fueron motivadas por el visionado del film.

En el guión original, los papeles de Michael y Nick se invirtieron en la última mitad de la película. Cuando Mike y Nick se separan, era Nick quien regresaba a casa y Mike quien, narcotizado y enajenado, permanecía en Vietnam jugándose la vida.

REPERCUSIONES


Como en todas las proezas cinematográficas, críticas y elogios se reparten el botín a partes iguales. Mientras algunos consideraron que el filme secundaba la participación americana y pecaba de racismo hacia el Vietcong (similares a los indios de los westerns americanos), otros vieron en “El Cazador” un renacimiento del género y ensalzaron su negativa a ofrecer un juicio moral explícito sobre el conflicto. Frank Rich en “Time” dijo de ella que “introduce al público en el infierno y le abandona allí sin mapa alguno”. No puedo estar más de acuerdo.

“El Cazador” ganó cinco Oscars, entre ellos el de mejor director, mejor actor secundario y mejor película. Jane Fonda, protagonista de “El Regreso” (su gran rival en la ceremonia) anunció furiosa a los medios que la película era a la vez sexista y racista: más tarde reconoció que no la había visto pero que “se lo habían contado”. Al día siguiente se palpó la fuerte reacción que había desencadenado la concesión de estos premios; algunos miembros de la Academia aseguraron que, de haberlo sabido, la votación habría sido distinta.

Otro dato: casualmente, tras dicha votación, se reveló que la famosa secuencia de la ruleta rusa no era más que el invento de un guionista. Esta escena impactó a todo el país. Es reconfortante saber que no hay testimonio alguno de que el Vietcong ejerciera tales prácticas con los prisioneros americanos, pero es innegable que la crudeza y sordidez con que fueron filmadas nos alerta de algo que bien podría haber sucedido. El estilo realista de la película, plasmado en cada situación y personaje, confundió a muchos… No es una historia basada en hechos reales, así que no la tratemos como tal, por el bien de nuestras conciencias. Además, no todas las mentiras tienen porqué ser piadosas: de hecho, casi nunca lo son.

SECUENCIAS


La música es, para “El Cazador”, la expresión sonora de una situación. Es memorable la escena del bar, donde el animado grupo de amigos entonan al unísono: “You´re just to good to be true… “; en ella queda plasmada con tremenda eficacia la camaradería, la sencillez de las vidas de los protagonistas. Más tarde, tras la boda de Steve y la caza, llega la resaca… John (dueño del bar) se sienta al piano. Es el momento cumbre, en mi opinión el más sublime de todo el filme: la canción, hermosísima, es el recordatorio de que, antes de la guerra, hubo paz. Las notas del piano acaban fundiéndose con el sonido de los helicópteros y el verde letal de la selva vietnamita. Nos vamos adentrando, con ellos, en la auténtica pesadilla.

Resulta delicioso espiar las costumbres de Clairton con su rutina de trabajo, bares y caza de ciervos.Para la historia quedan escenas como la de Michael encima de una montaña mientras su silueta es calcada por las tranquilas aguas de un lago. La caza simboliza en el filme esa otra cara de la moneda: la paciencia, la perspicacia, el azar, la nobleza del animal, la soledad… Los parajes son magníficos, las montañas teñidas de blanco son testigos mudos de la insignificancia de un hombre que se bate contra los elementos.

No podemos olvidar el eje de la película, la secuencia de la ruleta rusa (casualmente, ellos mismos son de descendencia eslava). No deja, no puede dejar a nadie indiferente. La carga emocional nos desborda, como a sus protagonistas, y es difícil imaginar su desenlace: nadie se rige ya por los finales felices puesto que cualquier alternativa lleva al precipicio más inexorable.

EN FÍN…


La guerra no entiende de matices: aplasta por igual cuerpos y almas. El contraste entre la pacífica vida en Clairton y el breve -pero tremendo- intermezzo bélico hace que la reflexión se escape en todas direcciones, exigiendo unas coordenadas que no se encuentran… Los esquemas se rompen y ya no son piezas de un puzzle perfecto; alguna se ha perdido entre las butacas de un cine... Imaginar lo que sintieron Mike, Nick o Steve es imposible: nadie nos ha obligado a matarnos frente a un amigo o, lo que es peor, a presenciar su propio suicidio. No hay mente que sobreviva a eso: ninguna cabeza sostiene tantísimo peso.

Esta película toca más de una fibra sensible: relata la visión romántica de la amistad y ridiculiza la insistencia, por parte de los países, de crear héroes. Es el retrato de miles de jóvenes que fueron enviados a sus fosas disfrazados de soldados. A través del mimo con que se tocan personajes y situaciones es posible comprobar como, en una situación tan extrema, acaban por desdibujarse las fronteras entre el valor y la crueldad, la locura y la lucidez…

“El Cazador” es una historia contada en tres pasos: inicio, nudo y desenlace. Cada paso es un deleite para los sentidos y la totalidad del filme un revulsivo para el espíritu. Cuenta algo tan cierto (y tan contradictorio) como que, para algunas personas, la vida acaba siendo aún peor que la muerte. Quienes no la hayan visto, tienen tres horas más de vida que el resto. Aprovéchenlas.




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